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François Castro, Director General Actividad Proyectos & Consultoría


Cuando una compañía decide invertir en cloud es porque ha valorado de forma positiva la flexibilidad y escalabilidad de los recursos, la posibilidad de acceso desde cualquier dispositivo o la facilidad para la modernización de los procesos de gestión y negocio. Pero ¿cloud pública o privada? Si se opta por el cloud público, los clientes contratan los recursos que necesitan y el proveedor es responsable del mantenimiento y gestión de la infraestructura. En el caso del cloud privado, se agrupan los servicios en una red privada más segura u controlada. El futuro parece estar en el punto de equilibrio entre los distintos beneficios que otorgan las nubes públicas y privadas, lo que se conoce como cloud híbrido.

A día de hoy el cloud es una tecnología consolidada y fiable para todos los procesos TI de las empresas. Además, por su sencilla implementación y su rápido retorno de inversión, esta tecnología está siendo adoptada por todo tipo de empresas pertenecientes a multitud de sectores. Sus beneficios ya nadie los pone en duda: ahorra tiempo, mejora la productividad de las empresas, permite rediseñar los procesos internos del negocio e incluso las labores del personal… Y sobre todo, ahorra costes, lo que es aún más valorado por los directivos y por el departamento financiero de las empresas.

Lo cierto es que el cloud, dado ese notable ahorro de costes que supone para aquellas compañías que deciden a apostar por él, se ha perfilado como la forma de modernizar los sistemas de TI con una inversión mínima. Básicamente, lo que ha permitido es contraer, o al menos mantener, los costes del departamento de sistemas de la empresa. Y es que, cabe destacar que en la mayoría de los casos se ha mirado con atención la vertiente económica y no tanto si la solución era óptima para la empresa. Esto puede haber llevado a las compañías a no haber planificado une estrategia de adopción de cloud correcta.

¿Por qué este interés en el cloud?

Si bajamos al origen de esta cuestión nos damos cuenta de que la demanda del cloud es una consecuencia de la propia evolución y transformación de los sistemas TI y su gestión, y de las plataformas tecnológicas internas de las empresas.

En los últimos 5 ó 10 años se ha cambiado mucho el concepto de las TI en las empresas, pasando de un entorno local mayoritariamente hardware con un control perimetral muy bien definido, a un entorno dinámico y flexible que, de repente, se ha visto desbordado por la movilidad. Ésta hace necesario el acceso a los datos corporativos desde cualquier parte y, por lo tanto, se añade como preocupación para la seguridad en los accesos. Por todo ello, ya nadie duda de la necesidad de contar con una plataforma basada en cloud.

Y es que cuando una compañía, del tamaño que sea, decide apostar por este tipo de tecnología es porque ha valorado muy positivamente alguno de estos tres motivos:

  • La flexibilidad y escalabilidad de los recursos, ya que permite adaptarse de forma rápida a las necesidades cambiantes de sus negocios.
  • La posibilidad de acceso desde cualquier dispositivo, hecho que actualmente es muy importante ya que el puesto de usuario ya no es sólo el PC, sino todos los dispositivos móviles desde los que accede a su trabajo.
  • Teniendo en cuenta que una tendencia actual en el mercado de las TI es tender a la automatización de la infraestructura de sistemas. Las organizaciones actuales requieren niveles más altos de eficiencia en la administración y automatización para una mayor seguridad, gestión, disponibilidad y control del proceso de TI, y el cloud computing es una forma de conseguir esta automatización.

François Castro, Director General Actividad Proyectos & Consultoría

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