José Novet, Director Enterprise Solutions y Soluciones Digitales

José Novet, Director Enterprise Solutions y Soluciones Digitales

Con las tecnologías móviles, la empresa ha experimentado una evolución natural y profunda que ha cambiado la forma de trabajar en su operativa diaria. Incorporar una solución de movilidad corporativa implica profundizar en elementos que van desde la forma en que se diseñan las aplicaciones, la gestión de los dispositivos hasta la concreción y aplicación de las políticas de seguridad. Esto supone que los departamentos de TI tienen que sentarse a definir unas directrices sobre la movilidad que giren en torno a la mejora de la productividad y la satisfacción del usuario pero también al control de costes, teniendo en cuenta el nuevo impacto que puede tener al tratarse de nuevos servicios para gestionar, implementar y proteger los dispositivos y las aplicaciones de la compañía.

La estrategia de movilidad afecta a la empresa u a su estructura TI en tres principales ámbitos: el usuario, la infraestructura central y las aplicaciones. En el caso del usuario, este se enfrenta, en ciertos casos, al impedimento de utilizar su proprio dispositivo móvil en el ámbito del trabajo, principalmente por cuestiones de seguridad. En el caso de la infraestructura central, son necesarias nuevas herramientas, software de gestión de los dispositivos así como servidores para gestionar el nuevo parque móvil. Finalmente, en lo que respecta a las aplicaciones, en la mayoría de los casos requieren un rediseño para adaptarlas a los nuevos factores que conforman los dispositivos y a las nuevas posibilidades de interacción con el usuario para aprovechar de forma más completa todas sus funcionalidades.

Sin embargo, algunas empresas no abordan sus estrategias de movilidad de forma planificada, y no tienen en cuenta estos tres ámbitos, lo que puede llegar a disparar los costes y los recursos empleados, ya que gestionar de manera eficaz una flota de dispositivos móviles requiere de considerables esfuerzos: responsabilidad interna en muchos niveles, coordinación con los actores externos, tecnologías de monitorización, etc. Inconvenientes que también puede provocar que una compañía se niegue a implantar una política de movilidad pese a que sea necesario y como hayamos comentado, revierta en múltiples ventajas para su negocio.

Todas estas cuestiones se pueden solventar manteniendo los dispositivos móviles bajo control a través de herramientas como el MDM (Mobile Device Management) o MAM (Mobile Aplicación Management), que posibilitan una gestión del dispositivo completo o de las aplicaciones, respectivamente. Asimismo, es necesario tener un asesoramiento experto que facilite este tránsito hacia la movilidad empresarial, optimizando la productividad de las diferentes áreas de la compañía mediante la gestión eficaz de los dispositivos, desde su aprovisionamiento hasta su seguridad, en coordinación con el personal TI de la empresa y manteniendo un buen control de los costes y si fuera posible, a través de un actor único que englobe ambas facultades.

José Novet, Director Enterprise Solutions y Soluciones Digitales

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